Hoy podría hablar de multitud de seres que por delante te ponen buena cara y que luego por detrás te ponen más verde que el calabacín euroasiático. Pero no os voy a contar eso, os voy a hablar de una "amigas" que hacen su regreso a los armarios/trasteros (depende de la pasta que tengáis) dentro de muy poco tiempo: las sandalias/zapatos de verano.
El principio cuando llega el verano es genial, lo llevas deseando todo el año, aparte eso sí por unas estupendas vacaciones. El color inunda tu armario, es genial abrir el cajón de camisetas y que casi te de un ataque epiléptico y no como en invierno que ahora que están poniendo la nueva temporada y ves la lana, los abrigos y esos colores obscuros y depresivos te pones peor que una gremlin después de hincharse a galletas en una madrugada, como si su novio (también gremlin, la hubiera dejado por otra gremlin con más tetas) me estoy desviando del tema...
Lo que quiero decir es que llega la hora del verano, de quitarse tantas capa cebolliles y salir a la calle con una camiseta y unos vaqueros y estás lista para saltar cual dulce gacela en la sabana. En invierno te hace falta el doble de tiempo para vestirte con esos jersey que pesan tres kilos cada uno y los pantalones de pana (Oh dior y la firgen, los puñeteros pantalones de pana). Y es que parece que hemos engordado cual luchador de sumo cuando te pones eso.

Pero las sandalia no son tan majas, no. Al principio, cuando te quitas tus botas altas con una sujeción de un 100% y te pones un suela sujetada por dos tiritas de tela no sabes ni andar, las jodías saben cual es tu punto débil. Tus ligamentos tienen que reforzarse y tu pie adoptar maneras inhumanas para que a un mal paso no salgan disparadas cual proyectil intergaláctico.
Pero aquí no acaba la cosa, cuando crees que unos zapatos te son fieles, un día, cualquiera, el que menos te los esperas y el que dices "Como tengo que andar un montón voy a ponerme estos cómodos zapatos", error, craso error. Los puñeteros, en un lugar recóndito de tu pie empezarán a rozarte espontáneamente cuando han sido hasta ese momento tus inseparables compañeros. Recuerdas cómo los vistes en la zapatería con esos ojitos, cómo la mujer te dijo, "esto es lo más cómodo del mercado asiático" y como en un montón de tiempo ni habías notado que existían hasta que se toman la venganza por su mano, por tu pie.
PD: en estos momentos en los que me dirijo a vosotros con total y absoluta sinceridad os voy a contar un secreto, Lynx y yo queremos estrenar "La canción de la semana", no sé ni cómo lo vamos a poner pero para que lo sepáis.
El principio cuando llega el verano es genial, lo llevas deseando todo el año, aparte eso sí por unas estupendas vacaciones. El color inunda tu armario, es genial abrir el cajón de camisetas y que casi te de un ataque epiléptico y no como en invierno que ahora que están poniendo la nueva temporada y ves la lana, los abrigos y esos colores obscuros y depresivos te pones peor que una gremlin después de hincharse a galletas en una madrugada, como si su novio (también gremlin, la hubiera dejado por otra gremlin con más tetas) me estoy desviando del tema...
Lo que quiero decir es que llega la hora del verano, de quitarse tantas capa cebolliles y salir a la calle con una camiseta y unos vaqueros y estás lista para saltar cual dulce gacela en la sabana. En invierno te hace falta el doble de tiempo para vestirte con esos jersey que pesan tres kilos cada uno y los pantalones de pana (Oh dior y la firgen, los puñeteros pantalones de pana). Y es que parece que hemos engordado cual luchador de sumo cuando te pones eso.

Pero las sandalia no son tan majas, no. Al principio, cuando te quitas tus botas altas con una sujeción de un 100% y te pones un suela sujetada por dos tiritas de tela no sabes ni andar, las jodías saben cual es tu punto débil. Tus ligamentos tienen que reforzarse y tu pie adoptar maneras inhumanas para que a un mal paso no salgan disparadas cual proyectil intergaláctico.
Pero aquí no acaba la cosa, cuando crees que unos zapatos te son fieles, un día, cualquiera, el que menos te los esperas y el que dices "Como tengo que andar un montón voy a ponerme estos cómodos zapatos", error, craso error. Los puñeteros, en un lugar recóndito de tu pie empezarán a rozarte espontáneamente cuando han sido hasta ese momento tus inseparables compañeros. Recuerdas cómo los vistes en la zapatería con esos ojitos, cómo la mujer te dijo, "esto es lo más cómodo del mercado asiático" y como en un montón de tiempo ni habías notado que existían hasta que se toman la venganza por su mano, por tu pie.
PD: en estos momentos en los que me dirijo a vosotros con total y absoluta sinceridad os voy a contar un secreto, Lynx y yo queremos estrenar "La canción de la semana", no sé ni cómo lo vamos a poner pero para que lo sepáis.


24 precipitaciones:
La verdad no entiendo lo de las sandalias. Me acuerdo en cierta ocasión que me mandaron un powerpoint sobre el efecto de las sandalias, sobre todo procedentes del mercado chino y me dio un patatús, ya que la tira de piel de la propia sandalia, había quemado la piel del pie de la persona que se lo había puesto ( parece un juego de palabras, ).
Y hay veces que me asombro cuando, sobre todo en verano, ves gente por la calle que va con las chanclas, como si estuvieras en tu casa. Incluso lo he llegado a ver en mi trabajo, cuando la gente iba de "ropa de paseo".
Pero en fin, cada uno es libre de ponerse lo que quiera, cuando quiera.
Y qué decir, por ejemplo de estas personas que salen a la calle en bata y en zapatillas para comprar el periódico?
En fin, creo que me estoy desviando del tema
Besitos
Rampy.
pues anda que no es comodo en verano salir a la calle con chanclas XD
yo lo hago mucho y no me arrepiento, lo que pasa esque si andas mucho terminas con los pies muertos U_U
Qué gran verdad la de las sandalias, si a eso le añadís las bodas veraniegas y las sandalias de taconazo para lucirse teneis una tortura china en condiciones...
Un besico :)
REHTSE, me has leído el pensamiento, este finde tuve una tortura de esas (boda), terminé de zapatos y vestido hasta el moño (bueno llevaba el pelo suelto :P)
PD: lo de las sandalias no lo he puesto por las chanclas, es que yo llamo sandalias a los zapatos de tacón de verano así abiertos U_U
Aún no he conseguido, ni de broma, sobrevivir con unas sandalias (de esas con un tacón monisimo, blancas, que te resaltan el morenazo de la pierna que vas enseñando porque llevas minifalda...)
Soy incapaz hasta el momento de no llegar a casa con los pies llenos de ampollas, haciendome inseparable del Compeed (Viva! es mejor invento que la tele XD)
Lo de las chanclas es otra historia, con ellas me llevo bien, las adoro, no quiero pensar que proximamente volverán a sus cajitas hasta el año que viene...
Un besito!
No lo podriais haber dicho más clarito, niña. Les das lo mejor, tus pies, confías la parte más delicada de tu anatomía, y mira cómo te tratan...desagradecidas...yo tengo los pies como un cristo, niñas, como un cristo de las santas ampollas xD
Y cuidadín con volver a sacarlas un día extraño de calor, que mis chanclas se vengaron el otro día con dos bonitas rozaduras por dejarlas olvidadas casi un mes en el armario.
katiuskas para el verano ya!
¡Has escrito «obscuro»!¡Has escrito «obscuro»!
¡Así se hace!
LLamadme raro, pero las chanclas son una de las cosas que más molan del verano.
David, sabía que te haría ilusión. Además en "El paciente inglés" siempre escriben "obscuro" y no me he podido resistir. :P
Yo iba a comentaros...pero he leido lo de los gremli y me han entrado ganas de vomitar.
perdonadme.
Que mal lo he pasado con tu descripción de capas invernales, yo es que estoy poco acostumbrada, por estas tierras te pones una camisa un sueter encima y si ya crees que vas a volver entrada la noche coges una chaqueta por si acaso.
Tengo la impresión de que me va a costar adaptarme al frío mucho!!!
:]
Uf, el calvario de las "andalias" y demas zapatos veraniegos....rozaduras en sitios imposibles, tiritas y mucha cremita. Quiza por eso yo sigo fiel a mis zapatillas en los meses de calor, que no me rozan o al menos no me rozan mucho xD
Espero que la nueva seccion este a la altura del resto del blog, estoy deseando verla :)
yo solo sé que los pies sufren el cambio estacional a tope...porque si niñas, el roce de las sandalias...pero que me decís de la vuelta al zapato cerrado ahora que se han acostumbrado a ir despanzorrados en las chanclas??? y eso que aún no han llegado las botas, pero que sepáis que las manoletinas, por muy deportivas/popi/coloristas que sean, son perversas.
Fíjate, a mí me da cosilla llevar los pies al aire por la calle, por eso no llevo sandalias ni chanclas, a menos que vaya a la playa, claro :D
Así es muchacha. Las sandalias pueden ser unos objetos demoníacos.
Beso y gracias por la visita,
gracias por la visita!!!!
Me encantan las sandalias (sin tacón) y las uso todo el año, aunque en verano más, claro, el resto del año no salgo con ellas... Las chanclas no me gustan, se quedan atrás cuando camino.
Salud.
a mí las sandalias me gustan mcuho...pero claro, siempre las pillo comodas.
el post me ha parecido una locura...no sé por qué pero así ha sido xD
Un besazo!
Jajaja, que razón tienen...aunque no negaré que igualmente son de lo más comodo que hay.
Este verano las mias me dejaron tirada en medio de la calle...si, si... eran de esas que solo tienen una tirilla que entre dedos y decidió que era su momento y... no veqas como quemaba el suelo de camino a casa!! Jejeje
Un beso!
Tengo adicción a los zapatos, en todas sus vertientes: sandalias, botas altas, lo que sea (lo más curioso es que en cuanto puedo, voy descalza...)
Yo ando todo el año con pisamierdas y me ahorro sufrimientos.
Vale, en verano me pongo John Smith de esos tipo botín de tela y es un coñazo con tanto cordoncito de los webs.
Al final también soy una sufridora...
Bueno, yo es que vine a devolver visitas... AHora me doy una vuelta por el archivo...
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